domingo, 31 de octubre de 2010

Barco

El señor de al lado tiene miedo y la señora que está al lado de él se hace pis, señora escatológica no llore, le digo yo, y ella continúa con sus incontinencia antipático. Al frente las olas y atrás también. Un barco que traslada mi experiencia y el ADN recuerda esa vez que también me movía, de un lado a otro, desde la cuna, y cuando la hamaca era adicción, y cuando ya más grande estaba con él, todo eso, mi mente recuerda todo eso, mientras deduce, analiza, calcula los metros sobre el nivel del mar, la velocidad del viento, el peso de la embarcación, los grados hectopascales y como resultante a las intersecciones múltiples las tantas probabilidades de hundirnos, y la señora de incontinencia escatológica llora, le llora la vagina, se hace pis, contiene al marido que llora, le lloran los ojos, entra en pánico, se revuelca en el piso del barco. Por delante las olas, agua, río, horizonte a los costados, laterales de masa líquida, millones de profundidades, el señor de al lado tiene miedo de que el barco se hunda, y yo no, yo sólo especulo con la probabilidad de que el barco se hunda.

X

Error, dulce error

Que pululas por ahí, revoloteando.

Besos de, error

porque siento, tan simple como eso

que esa palabra de más, se vuela

acá, hoy, ahora.

Quién más sino que mi alma la vergüenza

la que olfateó el error que tu ojos imprimieron.

Quién más que tu alma de cayos pulidos

esa, que, sonríe

Ah, error sonrisa también

¿Palabra?, ya lo dije

Memoria entonces, error memoria

del tiempo que pasa

Error con miedo

al silencio, que calla, la oscuridad

de esos días, acartonados,

Sucios, húmedos

De esos días que ya no están

colgados de una pared

atados a una cruz.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Reloj

Yo soy las horas que pasan

yo soy la bomba que desde adentro quiere enmudecer.

Pero no, porque el tic tac es.

Atrevido.

El control es efímero.

El control del tic tac me señala

y el tiempo se escurre entre mis pies

acá, allá, o en donde sea.

O en donde sea que un papel en blanco envuelva mi nuca

y me proteja de las cuerdas vocales.

La cicatrización finalizó, la cura expiró

y esto sigue acá, adentro mío

carcomiendo el silencio de un estigma,

porque es el angioma de mis antepasados,

porque el papel en blanco sin respuesta solo calla,

y los huesos giran sobre su mismo eje.

Dar vida desde cero es lo único que brota

vida a la hoja, en blanco, en rojo o en negro.

Dar vida y crecer, dar vida buena, de papel

que vive más que un saco atiborrado de células

muertas, siempre esa muerte que da vida.

Siempre esa muerte que da vida y aplaca

el dolor de la eternidad que el tic tac emana,

De la angustia de su peso entre cada intervalo.

Entre cada intervalo que angustia de su peso.

-"Apenas se puede ver querida amiga"-

susurra la muerte a mis manos blancas de papel.

-"A penas se puede susurrar querida amiga"-

(susurro a la muerte que anda detrás de mí)

sin ser víctima del peso del tiempo eterno

que evapora la angustia que emana la vida

entre cada intervalo que sucumbe ante el dolor

de la espera de un tic tac a otro, relacionados,

unidos por el augurio de una pequeña eternidad.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Girasoles nocturnos:

Del otro lado, del derecho, un campo de girasoles.

De este, el izquierdo, vos con un trago en la mano:

-Hola, me dijiste.

-El piso tiembla, te dije.

Las luces, el humo, y los parlantes secularizan mis tímpanos.

-Hola.

-El piso tiembla.

El grupete desparramado en un sillón

y el lado derecho por momentos invade la noche.

Un rayito de luz se filtra

entre aquellas monumentales flores,

me encandila,

y un viento cálido sopla mi pelo,

el calor de la pradera acoge mis párpados,

pero los suburbios del punchi se empecinan sobre mi realidad.

¿Cuál es mi realidad? ¿Luna, girasoles con sol, punchi?

-Hola.

-El piso tiembla y siento que no estoy acá.

-Hola.

-El piso tiembla y ¿vos estás acá?

-¿Querés un trago?, insistís.

Regreso al campo de girasoles, la luz del sol, la pradera y mis párpados.

El lado derecho gana la batalla, y así logro disipar el temblor del punchi,

ahora estoy corriendo abriéndome paso entre aquellas

exóticas flores,

bajo el calor del crepúsculo,

y llego a una llanura que me

incita a tirarme y rodar, rodar, rodar.

El piso por momentos tiembla,

y por momentos el pasto me da sarpullido.

- Hola ¿Querés un trago?, insistís.

- ¿Una trago? ¿Un trago con pasto que me da sarpullido?

- ¿Sarpullido? ¡Qué asco!

mientras te alejás con el vaso medio vacío.

Entonces, ya sin nada que me estorbe cerré los ojos

y volví a la pradera

a rodar por el pasto,

rodar, rodar, rodar,

hasta que me topé con los zapatos pisoteados del patovica,

que levantándome con dulzura

me invitó a retirarme del punchi-bar.

Acomodé mi vestidito y me fuí

rascándome, mientras,

los pibes tirados en el sillón.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Receta:

Pelamos un corazón en vivo

sin guantes, con las manos, con los pies

con los ojos, con tu piel.

Ensuciamos la mesada de granito escurridizo,

salpimentamos los latidos

amasamos la sangre y batimos una memoria neuronal.

Todo listo, todo al horno, todo tierno

todo al día, todo vos.

Sólo quedaba esperar, mientras

la cama se fue al baño, a la cocina, a la mesa

y porque no a la heladera,

y el repasador se empapó de aire quemado,

y las horas pasaron a mitad de tiempo.

La aguja de la temperatura ya casi daba la vuelta entera,

pero justo, cuando todo estaba a punto de explotar:

el horno hizo catarsis.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Horas amorfas:

Sin palabras sobre la tina, hoy no hay catarsis,

ahora no existe la idea, son las manos,

las falanges que imploran libertad.

Transportan memoria ancestral

y la sangre que palidece con las horas

desterradas por las multitudes.

Doy la orden y todos de pié

firmes, ante la hoja en blanco,

"que divertido" diría mi amigo invisible,

como cuando trepaba alto muy alto hacia el extremo

inalcanzable del molino y al llegar al borde,

del otro lado el vértigo.

Nada cambió, aunque la venda se empeñe en

mis ansias de retrasar el viento en la cara,

tan simple como eso, nada cambió.

Y las palabras una vez más abren el camino

y en su estela lo dejan panorámico,

convirtiendo en polvo las paredes,

labrando arcilla para reincidir,

miro el tiempo que huye

pero encuentro la perilla del tic tac pervertida

por un gallo lunático que anda por ahí,

comiendo maíz del zócalo plastificado,

que con su cresta roja se acerca,

sube a la mesa, picotea el parlante,

hace un hueco en la computadora, se mete,

se escabulle por la pantalla, desde adentro,

cambia la fecha, para el reloj

picotea algunos archivos,

cambia de tema, me obliga a escuchar un jazz,

desequilibra el teclado, cambia las letras de lugar

y no que hacer yo se pargebnnlijsde gvrt gf4t

jueves, 26 de agosto de 2010

El señor

Sin amar nada de las almas

el señor tomó algunas ropas y se quedó

contra los vientos, se quedó,

bajo un bonsái preparó su habitáculo

pero se perdió en la inmensidad del rocío.

Desolado por la falta de calor,

con miedo de ojos despejados

entonó unos pocos recuerdos,

sólo tres, como estrofas de cuna.

El primero trajo con sí una ráfaga de viento,

el segundo se hizo presente bajo la forma de un halcón,

y el tercero le dio impulso.

Entonces el señor

ya valeroso de su cuerpo

trepó hacia la rama más alta y se lanzó

sin pensar en el abismo, se lanzó

sobre el vuelo más profundo de su vida.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Realidad:

Interlocutor del alimento

derramado sobre los extractos de porcelana.

Pulposa la carne sin dientes

sopa de verduras

humo de frutas

y la gente con frío no sabe de vajillas

mas que el tour por la calle sucia

de los sabañones con sal a gusto.

Y ellos son nuestros

disposición de limosna

delivery para donar:

Jugo de kiwi

Helado con nuez

Té para digerir

sueños recolectados de la basura.

Suyos los residuos

nuestro el reciclaje de cartones

que reencarnan en camas

para dormir mejor

de más allá, de no saber

de no sentir

el olorcito a comida

al llegar a casa

el calor de la hoguera

alimentada por el combustible

de nuestra grasa trans.

martes, 17 de agosto de 2010

Otra vez

Un crepúsculo interno ansía explotar, los ojos ardidos, bocinas, palabras, pelos, rodillas, aguas y más buscan la luz. Porque de eso se trata siempre ¿Y por qué no la oscuridad? ¿Por qué no darle una tregua a la luna por un día? Bajar las persianas, taparse los ojos y rodar por el pasto.

Tic-tac, tic-tac. Un rato más

Tic-tac, tic.tac. Me toca bañar, peinar, vestir, hablar, sonrisa, molinete, leer, plata, estudiar, olvidar , escribir, vivir.

¿Y si no? ¿Y si lo oscuro? ¿Y si hoy dejo todo?

Y sólo me dedico a rodar. Por el pasto. A oscuras. Susurrando un jazz. En mi cama. De cuclillas. Abrazada a mi crepúsculo lunar que no me suelta.

sábado, 14 de agosto de 2010

Mirá cómo me importa:

Del silencio nada queda, sólo el ruido de una heladera intermitente.

Me aburrí, de escribir pero la inercia me somete.

Mis manos lloran y la tinta del alma se me escapa.

Y los de afuera te quieren callar

y los de afuera no te quieren de rojo desnudo.

Cuánta nada desecha, y todo de más

y el olor de los pinos que vuelan bajo la lluvia

y los techos que caen sobre el aljibe de oro.

Pobre el intento de algunas palabras amontonadas

piensan ustedes por dentro, mientras río porque

sé que no apetecen lo inentendible,

sé que el nivel del mar siempre vuelve a cero,

sé que la lógica abusa de lazarillo,

se que mis imágenes marean

y sé quién soy porque cerré el baúl,

y llamo al silencio que mi lírica quiebra,

y evoco esas visiones que no respetan la prosa,

como las horas de crema que tengo en el estómago

o las ansias de tiempo que tengo en la heladera,

para que las coman,

cuando tengan hambre

cuando tengan miedo

cuando tengan sueño

cuando no me entiendan.

viernes, 6 de agosto de 2010

El intruso

La piedrtita del zipoo no anda, el gas sí. Necesito fuego ya, si no pruebo el habano en menos de cinco minutos explota todo, y el habano no se resiste su ansiedad es progresiva, va a explotar todo justo hoy que conseguí la alfombra de mimbre violeta, me acuerdo del fuego del calefón, soy muy inteligente. Uuuuuuufffffffffffffffffffffffffffff, humo, éxtasis, tabaco, uuuffffffffffffffffffffffffffffff. Amo fumar, le doy un traguito al vino, miro el humo salir de mi boca, del cigarro, de mi boca, amo estar solo, amo el humo, fumar es muy zen. Pero me siento observado, puedo percibir una presencia dentro de la cocina que focaliza su atención en mí y no soy yo. A pesar de que el espacio es reducido no veo a nadie, pero está, sé que está. Volteo, hurgo con la mirada y me encuentro con él, un muñeco bebote con pañales y nada más, rubiecito, ojos azules vivaces, una imagen muy tierna que me mira distinto, me mira desde su lugar en el mundo con una expresión inocente pero desafiante ante eso que yo era y que estaba reflejando a través de mis acciones en ese preciso instante. Si bien la culpa no llegaba a abarcar ni un dos por ciento de mis reflexiones diarias en ese momento me sentí indigno, sentí todos aquellos hábitos en los que desperdicié la vida que me fue otorgada, cayeron sobre mi cabeza todos esos años de responsabilidad nula sobre mi propia persona, me dolió. Y él no hacía nada, sólo se dignaba a mirar como yo exhalaba humo e inhalaba vino, con sus hermosos ojos claros anclados en una pequeña porción de mi lujuria, con sus pupilas que no necesitaban hablar para decirme “Sos un libidinoso, no tenés derecho a estar en el mismo lugar que yo”, me estaba echando de mi propia casa sin ni siquiera emitir sonido, ese dulce y tierno pedazo de plástico había reencarnado en mi inconsciente auto-represivo y me hablaba a través de su sola presencia. Lo odié, quién era él para bajarme línea de esa manera, nadie lograba denigrarme, allá en el mundo tenía un séquito de personas que estaba esperando a que yo hable para callarse y escuchar, una cantidad inexorable de gente que me observaba con atención para luego imitar mis formas y ademanes, del otro lado de la cocina un arsenal de jóvenes me estaba esperando para tomarme como referente, y yo metido ahí adentro, con un bebote de juguete que con su sola y estática presencia dejaba al descubierto lo repugnante y miserable de mi propio existir.

martes, 3 de agosto de 2010

Bañista

La señorita pulcra, impecable, el gorrito turquesa haciendo juego con el traje de baño. Mide la distancia, sus pies delicados toman envión, se desplazan por la tierra, embarrados llegan al límite y saltan impulsando al cuerpo a imitarlo. Pero al caer al río ella se olvida de lo que tenía que hacer y se queda suspendida con los ojos abiertos acogida por esa masa de líquido marrón, de repente cosas, animales, vegetación, residuos y más cosas que habitan el río comienzan a acercársele progresivamente, un pez, una víbora de mar, un palito de helado, un tronco, una boya, un anzuelo vienen hacia su cuerpo atraídos por su propio eje y ella no sabe qué hacer, entonces se entrega, abre los brazos y se entrega a todo eso que está por venir.

miércoles, 28 de julio de 2010

Epopeya

Hermetismo de ninfas perennes
sumergidas por mandatos eternos.
Duendes tornasolados penetran los aposentos
Suena el violín
que amarra a las orcas entre sí
y la puerta se abre.
Todo terminó, los ojos color marrón
secularizados por el viento de la melodía muda
Transportan bacterias masivas
Mientras unas sobre otras
veneran el amor
De las olas que los violines no vieron
De aquella orca que nació en un volcán.
El baúl se abre
La fiesta recién comienza.
Ansiados débilmente por el credo
que irrumpe a las diosas de bronce oxidado
De las hojas que nadie secó
De la ventana de par en par
De berberechos de manos fraguadas
que comen higos rabiosos.
Hasta que la última puerta,
la del espejo,
entorna la canilla del mar.

domingo, 25 de julio de 2010

De Gala

El agua está hirviendo y el teatro entero se pone en puntas de pié.
Los juglares aplauden
el tenor fuera de foco
y la lente se quebró.
Estrados de pana y
la gala en su apogeo festeja .
Los árboles corrugados ahora son de bronce,
breve extracto de la escenografía.
Expectantes los feudales
hurtan cultura
relucen sus platas enchapadas,
erguido el ciático
mantienen su compostura intermitente.
Solidarios colaboran lustrando el cuero de sus alhajas
ornamentos recíprocos se dicen entre sí.
Pero la pava hierve
y nadie se digna a servir el té .

lunes, 19 de julio de 2010

El arte del no sé:

El saco de miel se desarma entre mis manos, fluye, y yo no sé qué hacer.
Nunca sé que hacer, solo cuando ya pasó, cuando las abejas se acunan sobre mis pies.
Taciturna te espero, no se hablar, no quiero respirar, tampoco me gusta prender la luz
las sábanas me chupan, hace frio en los huesos, la puerta es blindada y tu imagen me asusta.
Un día luna al otro lado de la pared y vos flameas entre los libros amontonados en las cortinas,
me olvidé de qué llorar, la erosión interna se nutre y crece, mientras olvido como de costumbre.
Petrificadas mis manos, secas antes vos extrañan lo que va a venir.
Y yo no sé qué hacer, nunca sé qué hacer,
solo cuando ya pasó, solo cuando te vas.

lunes, 12 de julio de 2010

Alas invisibles:

Antologías de una vida líquida
pasada, siempre a ritmo.
Pesada, bajo el anhelo de plumas invisibles
que caen sobre cuerpos, exfoliando muros
¿Quién pudiera ser alas?
El honor, deliberado el intelecto, precio intangible.
La humillación de aprehender una fisonomía.
Entrando se percibe el desprendimiento de las sombras
y la pluma, inerte a la sinestesia.
Aquí sólo se sabe exfoliar.
En la caída los pelillos recorren
humos, lunares, cutículas, desgranan la piel.
Mutan sobre los poros convertidos en injertos de ideas.
Sombras y plumas, se batallan el deber ser.
Sombras y cuerpos ajustician tímpanos ancestrales,
y vos a espalda descubierta de una caída etérea,
solo, con la reticencia de tu pendiente líquida rojo tinta.

lunes, 5 de julio de 2010

Un cachito de barro

Quien te lleva por la selva te arrima hacia la vida, tiernos ícaros de una vez, entre humito, colorcitos pintorescos, la energía por a través del tambor, tabaquito sanador, tabaquito más allá tus selvas que te envuelven de la brisa fresca como una sábana blanca en una noche cálida caribeña, suaves como el algodón. Y entro en tu centro, bailo, mi menté baila también, y ríe porque es feliz colgando de los monos que saltan de una rama a otra, poder comer esa fruta dulce, tan dulce y rica que crece en la copa, manjar de la naturaleza, naturaleza de mi pueblo también, libre sobre el piso fresco por el rocío, sin intermediarios, sólo el hueso, el músculo, la sangre, las venas, los tendones, la piel sobre LA tierra, que nos acoge, que nos alimenta, que nos cuida, que nos ayuda, que nos espera.

jueves, 24 de junio de 2010

Aquella vocé cita

Principio de todo, Roswell de violeta me mira con los ojos pálidos blancos pastel y me dice:
“NADA, EEEHHHHH EL TAN HIJO DE PUTA NO QUIERE HABLAR”-. Se refiere a él mismo, el de enfrente, el del espejo, el de la derecha “EL QUE ME DESPOJÓ DEL TRONO” suele decir (pero todos sabemos que se engaña). A menudo no puede parar de reírse como un ¿Loco? Ojalá.
Él es el que me tira el anzuelo. Roswell no duerme, apenas come con un ojo abierto y el otro seguro que lo tiene puesto en algún culo. El motor que lo incentiva a seguir despierto todas las mañanas se yuxtapone con la motivación de vida más profunda que tiene incrustada es su mismísimo páncreas: Blanca Nieves, “PORQUE ÉL LA VÉ SEÑORES, CLARO QUE LA VÉ. BIEN BLANCA, BIEN NIEVES “-. Dice Roswell refiriéndose a sí mismo, y me atrevo a decir que en eso no miente, yo pienso igual, ¡Él la vé! en todos lados. Cuando dejo de escucharlo por unos segundos y entro en la ilusión, más que ilusión UTOPÍA de creer que se puedo haber quedado dormido, él me sorprende con un alarido que penetra cada partícula de mi tímpano izquierdo al grito de: “BLANCAAAAA, BLANCAAAAA, ACÁ ESTOY ¿ ME ESCUCHÁS NIEVES?”-. A lo que yo por lo general respondo: ¡DEJATE DE ROMPER LAS PELOTAS ROSWELL, BLANCA NO EXISTE Y NIEVES ES UNA PUTA!
Y aunque les cueste creerme, se queda callado, sí, sí, ¡Hasta mudito que parece!
No sé con exactitud en qué ocupa su tiempo mientras está callado, no creo que duerma. Puede que coma, pero con un ojo abierto, porque seguro que el otro lo tiene puesto en algún culo.

martes, 22 de junio de 2010

¿Cuál es tu color favorito?

De rojo pasión a rojo líquido, pero antes, todavía antes, de rojo labios pintados, no. Mucho antes, de rojo ¿Vestido? ¿Moño? No, antes. De rojo sangre tampoco me dicen por acá.
¿Rosa? No arribemos el extremo muchachos.

De rojo mora mancha eterna sobre la casaca blanca tal vez, de rojo molino altura infinita incentivo de hermano quizás.
De rojo pino bifurcado por un trueno, espectro de mascota electrocutada (fijate los traumas) este lado es mío siempre, pasen las plantas, pasen los corchos cáscara de nuez, soldaditos invisibles.
Rojo de tardes césped, rojos de plantas agrias, rojos de pelopincho, rojo pistola cebita reja babel.
Rojo de pavo real placero pinza murciélago, rojo marrón de río con barro, rojo isla, amanecer gorrión madrugadas de olas, viveros, bicicleta, rojo caucho esguince y amor ¿Y amor? Vislumbra el rojo pasión vino blanco olas saladas.
Rojo dolor de ovarios, rojo vestido al fin, rojos los labios, la vida, el dolor, la manta, el sillón. Borravino liquidpaper, tinta escondida, rojo del alma, de alergia, sombrilla remolino casi me ahogo ¿Cuántas veces? Rojo de bomba, clavado, palito, rana, mariposa, crol y perrito.
Raspón tres puntos, caída cinco esguinces, caída millones de lágrimas, caída miles de risas hoy al presente.
Rojo bandera, canas, barbas, soles, uñas, pelos, aguas, sonidos, eternos.
Rojo de labios sonrisa latidos reinciden sobre mi piel.


sábado, 12 de junio de 2010

aLTo tROTe

Claro oscuro, corre, transpira, parpadea, corre, esquiva, bocina,

continúa corre transpira gota cayendo por la ceja, nariz, poros abiertos, corre, respira, inhala exhala.

Gota, transpira, recorre, poros labios sudor saliva, salada.
Corre, esquiva piensa aclara amanece, corre, respira, inhala transpira.
Jadea, late,respira, corre, bocina, gente que pasa alocada, introspección, auto, bocina, bicicleta caucho contra el asfalto ruido insoportable aturde, tímpanos corazón, latidos corre transpira gota que nace, gota salada.
Cráneo piso ruido asfalto, corre, bocina, transpira, piensa, aclara, piensa, aclara, mente en blanco, corazón salado que piensa y corre aturdido.

Frena el asfalto con el corazón por los poros,
el cráneo transpira latiendo,
piensa claro oscuro que aturde por la bocina de la nariz que gotea por los labios del asfalto,
tímpanos exhalan transpirando el caucho que corre, inhala, sigue corriendo, aclara, corre, transpira, corre, bocina, auto, transpira gota salada que nace y corre y esquiva, mente en blanco, corre, corre.
¿El mundo se está o se construye?
¿Una semilla se siembra o se cosecha?
Nada de eso, nada de ojos pupilas inspeccionando a los huestes.
Porque si los cables electrocutaran más alto, nada de aves, nada de nada.
Y otra vez el magnetismo, los otros no lo saben,
nadie existe más que los cayos hendiduras del tiempo jurado al azar.

jueves, 3 de junio de 2010

Rinconcito:

Sintiendo profundo el bajo fondo se palpa.
Un vino, un tango y eso que pasa de mano en mano.
Helando muchedumbres,
salpicando jugados.
Rojo de uñas quebradas esperando frente al espejo.
Caída como la frente de aquel malevo que coarta mi dormir.
Suplicio de insomnio,
una espina helada ancló entre vértebra y vértebra,
tan congénitos como esos dos lunares,
tan floreado como la chapa
que permite filtrar aquella gotita veneno y entornada la puerta,
chiflete ensueño, auriculares, bajo fondo continúa.
Angustia piraña a la mañana también,
angustia del tiempo
navegando por esas otrora demolida.
El sol se deja inmiscuir y el tibio puntito sobre el cuello, que
se filtró por un recoveco de la persiana, me habla a susurros
sin un código común, sólo se deja conocer a través de su calor,
me baja hacia él, para que no olvide
que las tinieblas se evaporan con paciencia
y la oscuridad interruptor de por medio.
A brazo tendido que el chelo se agudiza,
a tobillos quebrados
que el cuerpo es pasajero,
a sonrisa en la nuca
que al bajo fondo nadie lo puede evadir.

lunes, 24 de mayo de 2010

Círculo fraccionado:

A 180 grados del otro lado.
Púa indisciplinada, hiedra del olvido.
No tanto dicen los tímpanos, no porque oyen,
No porque huelen, no porque vós.
Y un fugaz destello acarrea tus encías
Tan duras, eterno caníbal.
Imposible transitar aquellos vanos cueros de vía crucis,
Gritan presente a las paredes,
De nuestro cuarto transmutado a la soledad;
Zócalos sin curiosidad, desdeñados del saber
Sin manos acariciándolos, arañándolos
Faltos de pasiones desencontradas, sin gritos de jerarquía
Sin sobras de un amor apaciguado libre del calvario;
Y ellos testigos de tus sobras, de mis fuerzas tuyas
Tan vanas del pesar, frágil a tus pestañas, a tus partículas
Y verte revivir en otras, más exquisitas, menos inflamables.
Pero en el afán de clonarlas a 180 grados te veo,
Inevitable no voltear, inevitable no saber que del otro lado
Tu barba, tan propia, escoltando mi legado la veo,
En una, otra, miles retratos invisibles no me bastan.
Pelando rosas con las manos espero otra señal
Otra vuelta de la vida y siento el equívoco de los 180 grados incompletos.
Acariciando búfalos me encuentro.
Profundizando en el exilio de aquella media mitad, incompleta, extraña
Menguando en el paraíso de tus barbas, con canas, sin sobras,
Ausentes, pero a 180 grados al fin.

miércoles, 19 de mayo de 2010

LA TORTUGA DE DARWIN

Hilo, pendiente venenosa, amarrete.
Un centímetro de existencia vil.
Hilo, cómplice de ensueño perro amado.
Hilo, arista punzante, sin horas, sin tiempo;
capullo de brotes en breve nacer,
sensibles a la fotosíntesis de tu languidez que se pierde en el infinito,
eterna, como aquella niña llorando frente al espejo.
Compungidos sus ojos de por vida,
en fotos no se consideran, ni en pastos, ni hamacas,
sólo en hilos de los que pende, de los que penden,
de los que corta, de los que opera,
de los quiere,
de los que amarra, y pierde.
Pero otros vendrán, sin saber el rumbo al igual que aquel quelonio de Darwin,
que también amarraba hilos,
por sobre todas los vocablos que no pudo manifestar.
Desesperante estar en sus cayos,
tan lentos, tan sabios, tan cerca de la tierra
en la que un siglo anterior fue depositada,
y luego adoptada por cierto visionario rebelde.
Pero no puede hablar,
se remuerden sus papilas gustativas,
sabiendo que las cambiaría, sí, se atrevería a intercambiar esa mixtura
manjar de sabia que emana la lechuga
por aunque sea emitir sonido que permita comunicar tantas vivencias;
pero indefectiblemente su destino de tortuga le fue otorgado,
sin aviso previo,
sin otro sumiso camino que el de aceptar su condición,
que trae con sí aquel hilo del que cuelga.

jueves, 6 de mayo de 2010

Obstinados ojos míos:

Tus ojos descuidados, yo, los encuentro, profundos, hundidos en la pérdida de lealtad, zozobrando en las tinieblas de la monotonía, ya saben que se van, ya saben que no hay rumbo. Pero los miro, y cuando el azar en benévolo, me permite vislumbrar las pupilas, hurgar esos prohibidos. ¿Cómo decirte que reencarno en tus ficciones cada vez que bajas la mirada?
Buscando esa desilusión intuiré ¿Cómo no he de saberte si mi camino es paralelo? Como otros que seguramente lo sean adherido al mío, pero no están para mí, sino sólo el tuyo.
Los grises nunca fueron más negros, cada centímetro que el tiempo me otorga es una agonía de esperar a que nada entre nosotros sentencie, porque un mandato del cielo, al que sorteamos, me lo otorgó. Las lianas tiene que fusionar y al hacerlo terminantemente, en ese entonces lejano, utópico, tal vez encuentre tu caudal y pueda unirte a mis pestañas, a mis corneas, a mis queratinas que todavía no encontré. Hasta que sí, hasta que el bien, hasta lo blanco, hasta la luz, en unas horas y la nada se apodere de mis imperios fortuitos, de aquellos fuertes de arena con cimientos en las nubes. Sólo un día nublado, ventoso, o soleado, basta para demolerlo, Porque ¿Quién tiene una verdad que llegue a perdurar un segundo absoluta en el sentir de la vida?
Caso omiso porque te pienso, caso perdido porque te vi.

lunes, 26 de octubre de 2009

ELLOS DICEN y ELLAS INTERPRETAN:

Pulposa: gorda.

Guachita: Es tán rápida que juega a la mancha con la liebre.

Divertida: Afisionada a las sexo

¿Que hora es?: Te pido un remis

No corre aire acá: Vamos a un telo

Te quiero: Te amo.

Te extraño: Te amo.

Te amo: Casemonos mañana y tengamos 5 hijos.

Me llamó un amigo: me llamó una mina.

Salí con los chicos: me fuí a un putero.

Qué linda que estás: las otras veces estabas horrible.

CHUPATE ESA MANDARINA



domingo, 25 de octubre de 2009

¿Me vás a decir que nunca te pasó?

Ya te veo a lo lejos, y sos tan egoísta que seguro venís directo a mí. No te acerques te lo pido por favor. Hay no, no, no….andate.
Por dios, parece que me escuchaste el pensamiento, alejate un poco aunque sea, un centímetro nada más. Pero, no entiendo como nadie te lo dijo antes, no puedo ser la primer persona que se dá cuenta
¿Acaso no tenés familia, amigos, alguien de confianza que te quiera y te lo diga? Hay no, ¿Qué hago? Ya sé me alejo un poco ¡Pero mirá que sos testarudo!
¿Qué parte de “ME QUIERO ALEJAR” no entendés? Definitivamente, tu familia y tus amigos te odian, porque si te quisieran, aunque sea un chiquitín, si tuvieran un sentimiento por llamarlo de algún modo “lindo” por vos ya te lo hubiesen dicho, te lo aseguro.
Encima no parás de hablarme ¿Por qué no te quedás callado? Si, ya sé, pero yo no te lo puedo decir, no me corresponde a mí, no tengo tanta confianza con vós como para cortarte en medio del relato que me estás contando (que para variar no tengo ni idea de que se trata porque no te estoy prestando atención) ¿En que estaba? Ha si, que no puedo cortarte en medio del relato, con lo emocionado que estás y decirte:
-Heee, flaco, discúlpame, pero TENÉS MAL ALIENTO.