Principio de todo, Roswell de violeta me mira con los ojos pálidos blancos pastel y me dice:
“NADA, EEEHHHHH EL TAN HIJO DE PUTA NO QUIERE HABLAR”-. Se refiere a él mismo, el de enfrente, el del espejo, el de la derecha “EL QUE ME DESPOJÓ DEL TRONO” suele decir (pero todos sabemos que se engaña). A menudo no puede parar de reírse como un ¿Loco? Ojalá.
Él es el que me tira el anzuelo. Roswell no duerme, apenas come con un ojo abierto y el otro seguro que lo tiene puesto en algún culo. El motor que lo incentiva a seguir despierto todas las mañanas se yuxtapone con la motivación de vida más profunda que tiene incrustada es su mismísimo páncreas: Blanca Nieves, “PORQUE ÉL LA VÉ SEÑORES, CLARO QUE LA VÉ. BIEN BLANCA, BIEN NIEVES “-. Dice Roswell refiriéndose a sí mismo, y me atrevo a decir que en eso no miente, yo pienso igual, ¡Él la vé! en todos lados. Cuando dejo de escucharlo por unos segundos y entro en la ilusión, más que ilusión UTOPÍA de creer que se puedo haber quedado dormido, él me sorprende con un alarido que penetra cada partícula de mi tímpano izquierdo al grito de: “BLANCAAAAA, BLANCAAAAA, ACÁ ESTOY ¿ ME ESCUCHÁS NIEVES?”-. A lo que yo por lo general respondo: ¡DEJATE DE ROMPER LAS PELOTAS ROSWELL, BLANCA NO EXISTE Y NIEVES ES UNA PUTA!
Y aunque les cueste creerme, se queda callado, sí, sí, ¡Hasta mudito que parece!
No sé con exactitud en qué ocupa su tiempo mientras está callado, no creo que duerma. Puede que coma, pero con un ojo abierto, porque seguro que el otro lo tiene puesto en algún culo.
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