Se me cayó la máscara adentro de algún escucha,
el fantasma de mi espejo ya no me sigue,
el café con leche siempre queda frío.
Mi poema titular hoy juega de suplente.
Unas flores se secan en algún zaguán
Un botón que se descose
Una carta se cae al fango
Un ascensor se queda en el quinto
Y en mi repulsión por las cosas bien hechas
me pierdo en el detalle que falta del vaso a la mitad.
A un click de una decisión sin fortuna
A un send de otra vida en el armario.
Una señora me mira cuando subo al vagón
Señora, quiero pensar y usted no me deja
Es que (…) no sé pensar cuando me miran.
Tal vez mi problema radica en tantas preguntas
o, en tantas reflexiones.
Y sin darme cuenta, sin llamarlo
termino enroscándome en los hilos de
ese, un problema a no identificar.
Siempre al final hay una puerta
y del otro lado el problema-solución inalcanzable.
Me ahogo en un suspiro de neurosis
Me atormento en el pensamiento de los demás
no digo lo que expulso por inercia
sí otorgo un poco más de lo debido.
Y al final del pasillo el picaporte.
Que no quiero abrir antes de tiempo
Porque
Quizás las cosas no salen como pienso.
Tal vez no pienso más que en una sola cosa.
Alter ego por doquier.
Hasta que todo termina, todo se esfuma,
todo se va por la cloaca del sonido
que indica que esta es la estación
donde tengo que bajar.