miércoles, 28 de julio de 2010

Epopeya

Hermetismo de ninfas perennes
sumergidas por mandatos eternos.
Duendes tornasolados penetran los aposentos
Suena el violín
que amarra a las orcas entre sí
y la puerta se abre.
Todo terminó, los ojos color marrón
secularizados por el viento de la melodía muda
Transportan bacterias masivas
Mientras unas sobre otras
veneran el amor
De las olas que los violines no vieron
De aquella orca que nació en un volcán.
El baúl se abre
La fiesta recién comienza.
Ansiados débilmente por el credo
que irrumpe a las diosas de bronce oxidado
De las hojas que nadie secó
De la ventana de par en par
De berberechos de manos fraguadas
que comen higos rabiosos.
Hasta que la última puerta,
la del espejo,
entorna la canilla del mar.

domingo, 25 de julio de 2010

De Gala

El agua está hirviendo y el teatro entero se pone en puntas de pié.
Los juglares aplauden
el tenor fuera de foco
y la lente se quebró.
Estrados de pana y
la gala en su apogeo festeja .
Los árboles corrugados ahora son de bronce,
breve extracto de la escenografía.
Expectantes los feudales
hurtan cultura
relucen sus platas enchapadas,
erguido el ciático
mantienen su compostura intermitente.
Solidarios colaboran lustrando el cuero de sus alhajas
ornamentos recíprocos se dicen entre sí.
Pero la pava hierve
y nadie se digna a servir el té .

lunes, 19 de julio de 2010

El arte del no sé:

El saco de miel se desarma entre mis manos, fluye, y yo no sé qué hacer.
Nunca sé que hacer, solo cuando ya pasó, cuando las abejas se acunan sobre mis pies.
Taciturna te espero, no se hablar, no quiero respirar, tampoco me gusta prender la luz
las sábanas me chupan, hace frio en los huesos, la puerta es blindada y tu imagen me asusta.
Un día luna al otro lado de la pared y vos flameas entre los libros amontonados en las cortinas,
me olvidé de qué llorar, la erosión interna se nutre y crece, mientras olvido como de costumbre.
Petrificadas mis manos, secas antes vos extrañan lo que va a venir.
Y yo no sé qué hacer, nunca sé qué hacer,
solo cuando ya pasó, solo cuando te vas.

lunes, 12 de julio de 2010

Alas invisibles:

Antologías de una vida líquida
pasada, siempre a ritmo.
Pesada, bajo el anhelo de plumas invisibles
que caen sobre cuerpos, exfoliando muros
¿Quién pudiera ser alas?
El honor, deliberado el intelecto, precio intangible.
La humillación de aprehender una fisonomía.
Entrando se percibe el desprendimiento de las sombras
y la pluma, inerte a la sinestesia.
Aquí sólo se sabe exfoliar.
En la caída los pelillos recorren
humos, lunares, cutículas, desgranan la piel.
Mutan sobre los poros convertidos en injertos de ideas.
Sombras y plumas, se batallan el deber ser.
Sombras y cuerpos ajustician tímpanos ancestrales,
y vos a espalda descubierta de una caída etérea,
solo, con la reticencia de tu pendiente líquida rojo tinta.

lunes, 5 de julio de 2010

Un cachito de barro

Quien te lleva por la selva te arrima hacia la vida, tiernos ícaros de una vez, entre humito, colorcitos pintorescos, la energía por a través del tambor, tabaquito sanador, tabaquito más allá tus selvas que te envuelven de la brisa fresca como una sábana blanca en una noche cálida caribeña, suaves como el algodón. Y entro en tu centro, bailo, mi menté baila también, y ríe porque es feliz colgando de los monos que saltan de una rama a otra, poder comer esa fruta dulce, tan dulce y rica que crece en la copa, manjar de la naturaleza, naturaleza de mi pueblo también, libre sobre el piso fresco por el rocío, sin intermediarios, sólo el hueso, el músculo, la sangre, las venas, los tendones, la piel sobre LA tierra, que nos acoge, que nos alimenta, que nos cuida, que nos ayuda, que nos espera.