martes, 30 de noviembre de 2010

Las disculpas:

De acá para abajo y de abajo vamos.

Una avestruz duerme entre las ranuras de mis dedos

embalsamada por momentos

grita

desde

su quietud en las tardes naranjas.

Tenías razón, en todo, perdías razón,

paradoja de vos.

Cosa que no embebe mis sentidos

Cosa que no tiene mi/de/al lado.

Una marca círculo en la pared,

tu raciocinio desorbitado una guía de humo

para mis ratos aireados

atados a una mente que vuelve,

sin dejarla, vuelve

y ¿Quién no ve en tus actos una luciérnaga?

¿Acaso yo, sólo yo, vacío yo?

Siento tus pasos firmes

eso me hace amorfa, eso me distingue

eso me hace pétalos

en el aire

de tus suspiros

de tus reclamos

Irreal -tangible

Como los hilos de tus

que tiñen mis tapiz

y aunque/porque/ sin que

sepa, me interese, de tus telares

ambos/sabemos

que tu razón

superior a la mía

siempre es

Paradoja

y

Perdón.

domingo, 21 de noviembre de 2010

El anhelo de trascender:

El arpón está detrás del árbol que cuaja la servidumbre,

hoy todos tenemos uniforme

y prometemos esos gritos que no aturden

limamos las curdas vocales en el augurio del presente

decapitamos la reflexión en un vaso de aire comprimido,

tanto que el vacío se hace efecto

y en la estela del ayer tiemblan las arterias.

Hoy, tal vez, te diga algo trascendente.

ayer, porque no, te digo lo que no viste,

mañana, quién sabe, te dejo desnudo.

Una mano se levanta bajo la sombra de una falange

y los pies siguen descalzos.

En un edificio el rojo es gris tormento

hasta su derrumbe,

y el cemento se asfixia contra una brisa de mar.

Tanta naturaleza marea,

Tanto viento le vuela el atuendo a los inquilinos

de un planeta oasis en la vía láctea.

“Leche vencida” le gritan

cada vez que transita la esquina,

debe ser por eso que da tantas vueltas

esquivas

sobre su mismo eje,

pero no lo juzgo porque yo hago lo mismo

¿O acaso dije algo en todo este montón

de palabras arrinconadas?

“Escombros vomitados contra el paredón

de un sueño paranoico utópico de realidad”

así me llaman los vecinos

y respondo con la rodilla en alto

me hago cargo

de todo lo que se diga

de todo lo que se calle

hasta que un día

algo trascendente

invada mi lengua.

viernes, 19 de noviembre de 2010

El OJO de vino y el PAPEL crepe:

Un ojo de vino que recorre el mundo encapsulado por el corcho que emana de su cuerpo, antes fue uva, rama, hoja, sabia, semilla, tierra. Viaja infiltrado en cajas de un puerto con ansias de papel crepe, (porque sepan que hoy todo es papel crepe, es el llanto de todos los días, son las risas, la familia, el hogar, los amigos, es el empapelado de las construcciones que derrocamos y levantamos cíclicamente, la comida que nos alimenta todo los días, la alfombra que recubre nuestros cimientos, las sábanas que tapan nuestros sueños, todo, absolutamente todo es papel crepe), pero a pesar de su imponencia sobre el mundo de las cosas este papel rugoso no está exento de las adversidades de los elemento, por ejemplo una lluvia tiene el poder de convertirlo en bolo alimenticio de alcantarillas, la tierra en cambio puede hacer de él alimento para gusanos, un viento tiene el don de transformarlo en pétalos de ácaros, y el fuego en cenizas de un fogón hippie. Pero existe un elemento más potente aún capaz de esfumarlo convirtiéndolo en nada de polvo galáctico: la risa. Yo, por mi parte, me voy a tomar la licencia de confesar que cuando esto sucede mi diversión alcanza su estado cúspide magnánimo, debe ser por eso que tanto me gusta el ritual del vino sobre la mesa, pero no cualquier vino, más bien uno de esos trotamundos, que tienen ojos, que vieron todo y que cuentan anécdotas que hacen reír.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Chacrita

A la orilla las palabras toman sol

Expectantes

a la espera de una ola que las lleve a barrenar,

en vano aguardan el arribo,

en vano frente a la calma de

una simple laguna de campo

a lo lejos la tranquera divisoria,

un árbol, un establo y un corral.

El sol derrite la pesadez de la calma,

la siesta de los búhos,

el cansancio del ordeñe ,

el eco de una casa vacía.

La montura aguarda sobre un mástil

el pasto de ayer se seca,

la tierra, quejosa de las nubes.

La sequía rememora la gota el barro la sal

Una balsa de humo arriba el cementerio de animales,

y a la orilla de una laguna en construcción

aguardan los pies descalzos una ola,

un silbido, una gota, una caricia,

un algo, una rebenque, un voz.

jueves, 11 de noviembre de 2010

En la choza

eso esto es aquello.

Y yo te vi pasar lento siempre lento.

A tu medida de ron agua ardiente impenetrable

A tu invierno de escarcha dentro de una caja de cerámica

A tus vientos de labios quebrados

¿Y yo? Migas de yo esparcidas por el piso

todas de un mismo pan

seco, húmedo, viejo y duro

en el suelo.

El viento por debajo de la puerta

¿Y yo? en mis tantas revoluciones te veo

pasar, lento siempre lento,

sos vos, sos él, sos ese que no me acuerdo.

Trampolín al vació doméstico, intacto

ante eso que nos cristalizó, desnudos.

Esto, ¿qué es esto?

Es todo eso que enmudece.

Es todo aquello que ya saltó.

Es todo nada persona que aspira a,

porque el vidrio en el piso es el reflejo

que vislumbra el alma de las plantas enredadas

de las que espían por las tejas percudidas del techo

mientras tapan la gotera

de un desagüe a borbotones

de un manantial.