El arpón está detrás del árbol que cuaja la servidumbre,
hoy todos tenemos uniforme
y prometemos esos gritos que no aturden
limamos las curdas vocales en el augurio del presente
decapitamos la reflexión en un vaso de aire comprimido,
tanto que el vacío se hace efecto
y en la estela del ayer tiemblan las arterias.
Hoy, tal vez, te diga algo trascendente.
ayer, porque no, te digo lo que no viste,
mañana, quién sabe, te dejo desnudo.
Una mano se levanta bajo la sombra de una falange
y los pies siguen descalzos.
En un edificio el rojo es gris tormento
hasta su derrumbe,
y el cemento se asfixia contra una brisa de mar.
Tanta naturaleza marea,
Tanto viento le vuela el atuendo a los inquilinos
de un planeta oasis en la vía láctea.
“Leche vencida” le gritan
cada vez que transita la esquina,
debe ser por eso que da tantas vueltas
esquivas
sobre su mismo eje,
pero no lo juzgo porque yo hago lo mismo
¿O acaso dije algo en todo este montón
de palabras arrinconadas?
“Escombros vomitados contra el paredón
de un sueño paranoico utópico de realidad”
así me llaman los vecinos
y respondo con la rodilla en alto
me hago cargo
de todo lo que se diga
de todo lo que se calle
hasta que un día
algo trascendente
invada mi lengua.
No hay comentarios:
Publicar un comentario