jueves, 11 de noviembre de 2010

En la choza

eso esto es aquello.

Y yo te vi pasar lento siempre lento.

A tu medida de ron agua ardiente impenetrable

A tu invierno de escarcha dentro de una caja de cerámica

A tus vientos de labios quebrados

¿Y yo? Migas de yo esparcidas por el piso

todas de un mismo pan

seco, húmedo, viejo y duro

en el suelo.

El viento por debajo de la puerta

¿Y yo? en mis tantas revoluciones te veo

pasar, lento siempre lento,

sos vos, sos él, sos ese que no me acuerdo.

Trampolín al vació doméstico, intacto

ante eso que nos cristalizó, desnudos.

Esto, ¿qué es esto?

Es todo eso que enmudece.

Es todo aquello que ya saltó.

Es todo nada persona que aspira a,

porque el vidrio en el piso es el reflejo

que vislumbra el alma de las plantas enredadas

de las que espían por las tejas percudidas del techo

mientras tapan la gotera

de un desagüe a borbotones

de un manantial.

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