eso esto es aquello.
Y yo te vi pasar lento siempre lento.
A tu medida de ron agua ardiente impenetrable
A tu invierno de escarcha dentro de una caja de cerámica
A tus vientos de labios quebrados
¿Y yo? Migas de yo esparcidas por el piso
todas de un mismo pan
seco, húmedo, viejo y duro
en el suelo.
El viento por debajo de la puerta
¿Y yo? en mis tantas revoluciones te veo
pasar, lento siempre lento,
sos vos, sos él, sos ese que no me acuerdo.
Trampolín al vació doméstico, intacto
ante eso que nos cristalizó, desnudos.
Esto, ¿qué es esto?
Es todo eso que enmudece.
Es todo aquello que ya saltó.
Es todo nada persona que aspira a,
porque el vidrio en el piso es el reflejo
que vislumbra el alma de las plantas enredadas
de las que espían por las tejas percudidas del techo
mientras tapan la gotera
de un desagüe a borbotones
de un manantial.
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