De acá para abajo y de abajo vamos.
Una avestruz duerme entre las ranuras de mis dedos
embalsamada por momentos
grita
desde
su quietud en las tardes naranjas.
Tenías razón, en todo, perdías razón,
paradoja de vos.
Cosa que no embebe mis sentidos
Cosa que no tiene mi/de/al lado.
Una marca círculo en la pared,
tu raciocinio desorbitado una guía de humo
para mis ratos aireados
atados a una mente que vuelve,
sin dejarla, vuelve
y ¿Quién no ve en tus actos una luciérnaga?
¿Acaso yo, sólo yo, vacío yo?
Siento tus pasos firmes
eso me hace amorfa, eso me distingue
eso me hace pétalos
en el aire
de tus suspiros
de tus reclamos
Irreal -tangible
Como los hilos de tus
que tiñen mis tapiz
y aunque/porque/ sin que
sepa, me interese, de tus telares
ambos/sabemos
que tu razón
superior a la mía
siempre es
Paradoja
y
Perdón.
No hay comentarios:
Publicar un comentario