viernes, 16 de septiembre de 2011

Amor no propio

Desde las entrañas un sonido emana.
Desde las colinas de tu perfume
grito tu derecho por sobre mí.

Cuando todo pasa sólo quedás vos
con tantas caras, con tantos nombres
como ya la nada hace posible reconocer.

Desde un empedrado movedizo,
desde un armario colmado de urbe
¿Quién sabe más que el otro que no sos vos?

Subite a un globo pinchado y probá lo que nunca
bajate de esa rueba y desertá lo que siempre.
Empecinate en un color, en una expresión,
un algo que te eleve más allá de tus ubres.

Jugá con lo que comés
y pensá en quién sos.
Nadie para mí más que un cuerpo,
todo para vos más que algo inminente
porque los años no están
porque las partículas te juegan una mala pasada,
con su andar perenne
que huele a sonido fugaz, antaño.
Que sólo figura frente a tu espejo
incrustado en lo más recóndito de tus ojos.

viernes, 13 de mayo de 2011

1 para el peso:


Se me cayó la máscara adentro de algún escucha,
el fantasma de mi espejo ya no me sigue,
el café con leche siempre queda frío.
Mi poema titular hoy juega de suplente.
Unas flores se secan en algún zaguán
Un botón que se descose
Una carta se cae al fango
Un ascensor se queda en el quinto
Y en mi repulsión por las cosas bien hechas
me pierdo en el detalle que falta del vaso a la mitad.
A un click de una decisión sin fortuna
A un send de otra vida en el armario.
Una señora me mira cuando subo al vagón
Señora, quiero pensar y usted no me deja
Es que (…) no sé pensar cuando me miran.
Tal vez mi problema radica en tantas preguntas
o, en tantas reflexiones.
Y sin darme cuenta, sin llamarlo
termino enroscándome en los hilos de
ese, un problema a no identificar.
Siempre al final hay una puerta
y del otro lado el problema-solución inalcanzable.
Me ahogo en un suspiro de neurosis
Me atormento en el pensamiento de los demás
no digo lo que expulso por inercia
sí otorgo un poco más de lo debido.
Y al final del pasillo el picaporte.
Que no quiero abrir antes de tiempo
Porque
Quizás las cosas no salen como pienso.
Tal vez no pienso más que en una sola cosa.
Alter ego por doquier.
Hasta que todo termina, todo se esfuma,
todo se va por la cloaca del sonido
que indica que esta es la estación
donde tengo que bajar.

lunes, 7 de marzo de 2011

Tu vecino no reconocido


Te giño un ojo por un poco de pan, o un poco de paco para matar el hambre.

Me siento en la escalera del subte y paso una noche libre del frio,

escarbo tu basura para encontrar mi suerte en las sobras de una leche de cartón

y al envase le saco unos centavos.

Te miro por el vidrio del supermercado, si tengo suerte me das una galletita

de agua, potable.

Levanto los extractos de tu merienda líquida,

me lavo la cara con el petróleo pasteurizado de tu auto,

patino bajo la vereda de tu domingo depresivo,

me llamo como el antojo de tu estado de ánimo.

Respiro tu humo por un poco de vicio,

me hamaco en las ruedas pinchadas de tu 4x4,

armo un castillo en las penumbras de tus insultos,

me revuelco con mi novia en la arena que sobra de tus zapatos.

Un banquete de lujo a costas de tus.

Mi atuendo valoriza el tuyo.

Mi ataúd va a revolcarse bajo el nicho de tus pensamientos.

Mis mocos hacen que tu saliva sea un diamante a cotizar.

Mi vida pragamada en tu pupila astillada,

soy el protagonista de un tráiler a no mirar,

soy el muso de tus tinieblas, de tus pisadas,

soy tu vida a través del espejo polarizado.

Imberbe a tus sentidos me siento con una tetra a la vuelta de tu piel,

vos, tu, mi y yo.

Tu huesos, mi carne, tus tendones,

mi sangre no es ,

aunque atreves de tus ojos

te miro, todos los días.

miércoles, 23 de febrero de 2011

Marido Ideal:

Despierto y no reconozco el lugar
siento un bulto al lado de mi cuerpo
que se mueve, volteo y estoy en mi cama
los almohadones son el marido ideal.
La pared blanca, decorada, no me habla
la tele va a prenderse en cinco minutos,
comienza la cuenta progresiva.
Se habre la puerta y lo que está al lado mío se transforma.
Los almohadones ahora son globos
Se vuela el techo, las sábanas suben
Se prende la tele y lo de al lado ahora es
una masa amorfa que dansa al compás de Crónica TV.
Se cierra la puerta y una bolsa de caramelos
explota dentro del placard.
Lo de al lado mío, ahora,
es un tero chiquito que no cesa de llorar
su llanto progresivo seculariza mis tímpanos.
Una alarma de bomberos grita desde afuera
algo se prende fuego en la manzana
y un humo que no me deja ver emana a mi lado.
Sueño, duermo, despierto, no puedo respirar.
Me abraza, el humo me abraza, y no puedo salir.
Ahogo, no puedo respirar.
Mi cuerpo, embalsamado
Y el humo se disipa.
El humo que oprime mis pulmones me da un respiro .
dejando un estela que se esfuma
por la ranura de la puerta que lo trajo
llevándose con él
el lugar que ocupaba en mi cama,
trayendo con su ida
más espacio para desperezarme.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Tortuga Surfer:

La tortuga salió a barrenar
pero no lograba llegar a la orilla.
En la fuerza impenetrable de sus cayos, se hundía
con la boca intentaba tomar la cuerda de la tabla
pero el viento, escupitajo del cielo, se reía.
Un cóndor, la observaba desde lo alto del morro.
Sin inmutarse, anclaba las córneas en su caparazón.
Él podía ayudarla, el podía brindarle ese envión
caído del cielo, o del morro, pero no,
prefirió sentarse y jugar a ser espectador
de una obra en contrucción tangible.
Optó deleitar su horizonte con un paso a paso relentado,
De garras arañando la arena
De sudor salpicando la espuma de mar
Del fruto del esfuerzo anclado en las paredes colectivas.
Así pasaba las tardes el cóndor, mirando el horizonte
Espuma de mar, viento, arena, contrastes caribeños
Y en el centro, como un lunar en el paraíso,
una tortuga con ansias de barrenar,
hasta que una ola, un sunami a sus ojo contra el piso
la devuelve a su punto de origen, sin angustia, sin prisa
paso a paso, el juego comienza otra vez.

domingo, 23 de enero de 2011

Una cana más:

En el eco de un recuerdo el muso se fue a luna,
lo vi pasar en su andar monocorde de pies arrastrados
hacia la puerta entornada sin picaporte.
No dijo chau, todavía esperamos el hola de su llegada.
Se persigna antes de atravesar el lumbral
pero erra y en su fallido se inca un ojo
-el único sano que le quedaba-.
De esta casa se lleva tres objetos
un tenedor de goma
para pinchar más liviano,
un espejo roto
para reflejar mi recuerdo 7 años más,
y un puñado de jabón en polvo
para lavar los rezagos de un espacio vacío,
Como una mancha incrustada en el poliéster
Como una miga encarnada bajo la uña
O una cana blanca que nadie ve,
sólo yo, bajo su pera en alto
escondida, una cana blanca, por debajo de la boca,
sobre su pera, en la quijada,
al norte de su cuello,
sobre su pera, en alto,
una cana blanca
que sólo yo, nadie más, puede ver

domingo, 9 de enero de 2011

Lunar con culpa

Un lunar trotamundo recorre el desierto. El mar absorbido ya no llora, el viento emerge desde el centro de la tierra que succiona todo lo que encuentra, los pelos, la saliva, la mente, un chicle y a mi. Sólo hay que sestearse a esperar, porque a todos nos llega la hora del cansancio, esa que no se remonta ni con una sustancia plus. El lunar trotamundo divaga, llora, y busca un hogar bajo la línea recta de la rutina, la contención de la arena que se vuela y que alguna vez fue roca o primámide, tendón y sudor de esclavo. Hasta acá me contaron, sólo se eso, un fragmento en la historia de un lunar, a veces menguante, otras lleno, un simple momento de búsqueda fallida entre tantas de las que existen en el universo. Si alguna vez llegara a leer estas palabras quiero que sepa que le presto mi cara, un pié, una auña, un pezón o alguna otra parte libre de mi piel para que forje su lugar, para que vea a través de mi vida y así lograré eliminar una soledad de la existencia, y asi lograré alejarme aunque sea un paso del infierno.

miércoles, 5 de enero de 2011

Truco.

En la distancia de tu recuerdo veo una mancha
pegada en los poros de tus respiros.
Y de tanto en tanto una risa al presente
invade la amargura del paladar.
En su momento justo
una brisa recuerdo desde el otro polo
unas letras de viento circundan el sol
los labios partidos sobre el piso
un par de manos que sostienen un mural
hecho de sombras
acunan alguna noche suelta de insomnio.
Bajo el recuerdo estático de la nada
de un anzuelo de humo bajo mis pies
de un ancla a conveniencia transparente.
Y el tiempo es así, autóctono, liso, real
Y mi tiempo es así, cruel, verbal, verdadero
mientras te estampa a vos contra mi frente
sí quiero, retruco, me voy al mazo.