domingo, 31 de octubre de 2010

Barco

El señor de al lado tiene miedo y la señora que está al lado de él se hace pis, señora escatológica no llore, le digo yo, y ella continúa con sus incontinencia antipático. Al frente las olas y atrás también. Un barco que traslada mi experiencia y el ADN recuerda esa vez que también me movía, de un lado a otro, desde la cuna, y cuando la hamaca era adicción, y cuando ya más grande estaba con él, todo eso, mi mente recuerda todo eso, mientras deduce, analiza, calcula los metros sobre el nivel del mar, la velocidad del viento, el peso de la embarcación, los grados hectopascales y como resultante a las intersecciones múltiples las tantas probabilidades de hundirnos, y la señora de incontinencia escatológica llora, le llora la vagina, se hace pis, contiene al marido que llora, le lloran los ojos, entra en pánico, se revuelca en el piso del barco. Por delante las olas, agua, río, horizonte a los costados, laterales de masa líquida, millones de profundidades, el señor de al lado tiene miedo de que el barco se hunda, y yo no, yo sólo especulo con la probabilidad de que el barco se hunda.

X

Error, dulce error

Que pululas por ahí, revoloteando.

Besos de, error

porque siento, tan simple como eso

que esa palabra de más, se vuela

acá, hoy, ahora.

Quién más sino que mi alma la vergüenza

la que olfateó el error que tu ojos imprimieron.

Quién más que tu alma de cayos pulidos

esa, que, sonríe

Ah, error sonrisa también

¿Palabra?, ya lo dije

Memoria entonces, error memoria

del tiempo que pasa

Error con miedo

al silencio, que calla, la oscuridad

de esos días, acartonados,

Sucios, húmedos

De esos días que ya no están

colgados de una pared

atados a una cruz.