domingo, 23 de enero de 2011

Una cana más:

En el eco de un recuerdo el muso se fue a luna,
lo vi pasar en su andar monocorde de pies arrastrados
hacia la puerta entornada sin picaporte.
No dijo chau, todavía esperamos el hola de su llegada.
Se persigna antes de atravesar el lumbral
pero erra y en su fallido se inca un ojo
-el único sano que le quedaba-.
De esta casa se lleva tres objetos
un tenedor de goma
para pinchar más liviano,
un espejo roto
para reflejar mi recuerdo 7 años más,
y un puñado de jabón en polvo
para lavar los rezagos de un espacio vacío,
Como una mancha incrustada en el poliéster
Como una miga encarnada bajo la uña
O una cana blanca que nadie ve,
sólo yo, bajo su pera en alto
escondida, una cana blanca, por debajo de la boca,
sobre su pera, en la quijada,
al norte de su cuello,
sobre su pera, en alto,
una cana blanca
que sólo yo, nadie más, puede ver

domingo, 9 de enero de 2011

Lunar con culpa

Un lunar trotamundo recorre el desierto. El mar absorbido ya no llora, el viento emerge desde el centro de la tierra que succiona todo lo que encuentra, los pelos, la saliva, la mente, un chicle y a mi. Sólo hay que sestearse a esperar, porque a todos nos llega la hora del cansancio, esa que no se remonta ni con una sustancia plus. El lunar trotamundo divaga, llora, y busca un hogar bajo la línea recta de la rutina, la contención de la arena que se vuela y que alguna vez fue roca o primámide, tendón y sudor de esclavo. Hasta acá me contaron, sólo se eso, un fragmento en la historia de un lunar, a veces menguante, otras lleno, un simple momento de búsqueda fallida entre tantas de las que existen en el universo. Si alguna vez llegara a leer estas palabras quiero que sepa que le presto mi cara, un pié, una auña, un pezón o alguna otra parte libre de mi piel para que forje su lugar, para que vea a través de mi vida y así lograré eliminar una soledad de la existencia, y asi lograré alejarme aunque sea un paso del infierno.

miércoles, 5 de enero de 2011

Truco.

En la distancia de tu recuerdo veo una mancha
pegada en los poros de tus respiros.
Y de tanto en tanto una risa al presente
invade la amargura del paladar.
En su momento justo
una brisa recuerdo desde el otro polo
unas letras de viento circundan el sol
los labios partidos sobre el piso
un par de manos que sostienen un mural
hecho de sombras
acunan alguna noche suelta de insomnio.
Bajo el recuerdo estático de la nada
de un anzuelo de humo bajo mis pies
de un ancla a conveniencia transparente.
Y el tiempo es así, autóctono, liso, real
Y mi tiempo es así, cruel, verbal, verdadero
mientras te estampa a vos contra mi frente
sí quiero, retruco, me voy al mazo.