lunes, 7 de marzo de 2011

Tu vecino no reconocido


Te giño un ojo por un poco de pan, o un poco de paco para matar el hambre.

Me siento en la escalera del subte y paso una noche libre del frio,

escarbo tu basura para encontrar mi suerte en las sobras de una leche de cartón

y al envase le saco unos centavos.

Te miro por el vidrio del supermercado, si tengo suerte me das una galletita

de agua, potable.

Levanto los extractos de tu merienda líquida,

me lavo la cara con el petróleo pasteurizado de tu auto,

patino bajo la vereda de tu domingo depresivo,

me llamo como el antojo de tu estado de ánimo.

Respiro tu humo por un poco de vicio,

me hamaco en las ruedas pinchadas de tu 4x4,

armo un castillo en las penumbras de tus insultos,

me revuelco con mi novia en la arena que sobra de tus zapatos.

Un banquete de lujo a costas de tus.

Mi atuendo valoriza el tuyo.

Mi ataúd va a revolcarse bajo el nicho de tus pensamientos.

Mis mocos hacen que tu saliva sea un diamante a cotizar.

Mi vida pragamada en tu pupila astillada,

soy el protagonista de un tráiler a no mirar,

soy el muso de tus tinieblas, de tus pisadas,

soy tu vida a través del espejo polarizado.

Imberbe a tus sentidos me siento con una tetra a la vuelta de tu piel,

vos, tu, mi y yo.

Tu huesos, mi carne, tus tendones,

mi sangre no es ,

aunque atreves de tus ojos

te miro, todos los días.