Despierto y no reconozco el lugar
siento un bulto al lado de mi cuerpo
que se mueve, volteo y estoy en mi cama
los almohadones son el marido ideal.
La pared blanca, decorada, no me habla
la tele va a prenderse en cinco minutos,
comienza la cuenta progresiva.
Se habre la puerta y lo que está al lado mío se transforma.
Los almohadones ahora son globos
Se vuela el techo, las sábanas suben
Se prende la tele y lo de al lado ahora es
una masa amorfa que dansa al compás de Crónica TV.
Se cierra la puerta y una bolsa de caramelos
explota dentro del placard.
Lo de al lado mío, ahora,
es un tero chiquito que no cesa de llorar
su llanto progresivo seculariza mis tímpanos.
Una alarma de bomberos grita desde afuera
algo se prende fuego en la manzana
y un humo que no me deja ver emana a mi lado.
Sueño, duermo, despierto, no puedo respirar.
Me abraza, el humo me abraza, y no puedo salir.
Ahogo, no puedo respirar.
Mi cuerpo, embalsamado
Y el humo se disipa.
El humo que oprime mis pulmones me da un respiro .
dejando un estela que se esfuma
por la ranura de la puerta que lo trajo
llevándose con él
el lugar que ocupaba en mi cama,
trayendo con su ida
más espacio para desperezarme.
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