Sintiendo profundo el bajo fondo se palpa.
Un vino, un tango y eso que pasa de mano en mano.
Helando muchedumbres,
Un vino, un tango y eso que pasa de mano en mano.
Helando muchedumbres,
salpicando jugados.
Rojo de uñas quebradas esperando frente al espejo.
Caída como la frente de aquel malevo que coarta mi dormir.
Suplicio de insomnio,
Rojo de uñas quebradas esperando frente al espejo.
Caída como la frente de aquel malevo que coarta mi dormir.
Suplicio de insomnio,
una espina helada ancló entre vértebra y vértebra,
tan congénitos como esos dos lunares,
tan congénitos como esos dos lunares,
tan floreado como la chapa
que permite filtrar aquella gotita veneno y entornada la puerta,
chiflete ensueño, auriculares, bajo fondo continúa.
Angustia piraña a la mañana también,
que permite filtrar aquella gotita veneno y entornada la puerta,
chiflete ensueño, auriculares, bajo fondo continúa.
Angustia piraña a la mañana también,
angustia del tiempo
navegando por esas otrora demolida.
El sol se deja inmiscuir y el tibio puntito sobre el cuello, que
se filtró por un recoveco de la persiana, me habla a susurros
sin un código común, sólo se deja conocer a través de su calor,
me baja hacia él, para que no olvide
que las tinieblas se evaporan con paciencia
y la oscuridad interruptor de por medio.
A brazo tendido que el chelo se agudiza,
navegando por esas otrora demolida.
El sol se deja inmiscuir y el tibio puntito sobre el cuello, que
se filtró por un recoveco de la persiana, me habla a susurros
sin un código común, sólo se deja conocer a través de su calor,
me baja hacia él, para que no olvide
que las tinieblas se evaporan con paciencia
y la oscuridad interruptor de por medio.
A brazo tendido que el chelo se agudiza,
a tobillos quebrados
que el cuerpo es pasajero,
que el cuerpo es pasajero,
a sonrisa en la nuca
que al bajo fondo nadie lo puede evadir.
que al bajo fondo nadie lo puede evadir.
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