Ya te veo a lo lejos, y sos tan egoísta que seguro venís directo a mí. No te acerques te lo pido por favor. Hay no, no, no….andate.
Por dios, parece que me escuchaste el pensamiento, alejate un poco aunque sea, un centímetro nada más. Pero, no entiendo como nadie te lo dijo antes, no puedo ser la primer persona que se dá cuenta
¿Acaso no tenés familia, amigos, alguien de confianza que te quiera y te lo diga? Hay no, ¿Qué hago? Ya sé me alejo un poco ¡Pero mirá que sos testarudo!
¿Qué parte de “ME QUIERO ALEJAR” no entendés? Definitivamente, tu familia y tus amigos te odian, porque si te quisieran, aunque sea un chiquitín, si tuvieran un sentimiento por llamarlo de algún modo “lindo” por vos ya te lo hubiesen dicho, te lo aseguro.
Encima no parás de hablarme ¿Por qué no te quedás callado? Si, ya sé, pero yo no te lo puedo decir, no me corresponde a mí, no tengo tanta confianza con vós como para cortarte en medio del relato que me estás contando (que para variar no tengo ni idea de que se trata porque no te estoy prestando atención) ¿En que estaba? Ha si, que no puedo cortarte en medio del relato, con lo emocionado que estás y decirte:
-Heee, flaco, discúlpame, pero TENÉS MAL ALIENTO.
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