jueves, 23 de diciembre de 2010

Falta:

La ropa está seca, en la terraza. Tengo hambre, pero en la heladero no hay nada. Todavía no me bajé Blowin in the wind, hace dos semanas que no veo a mis sobrinos, el subtepass tiene 0,50 centavos. Tengo una idea para un guión de radio que revolotea en mi cabeza. Hay un tono que todavía no saqué y un proyecto para un cuento que aguarda expectante un momento de inspiración. Un viaje que no hice, no sé cuál de todos, tres personas que todavía no conozco, miles de cervezas que no penetraron mi hígado. Palabras que no llegaron a mis cuerdas vocales, ni a mis neuronas. Se me quebró una uña color rojo, percudido. Muchas calles que esperan ser pisadas por mi patineta de rulemanes gastados. El celular no tiene más crédito. La cama desecha me observa cuando voy al baño. Una prepizza congelada y el queso crema en la heladera del supermercado. El aire acondicionado está en 24 grados y acá hace calor. El poema de la señora multitasking no tocó mis falanges. Los chicos me esperan para cenar y la toalla húmeda envuelta en mi cabeza comienza a ejercer presión sobre las sienes. Tengo ganas de fumar y el encendedor está en la mochila a años luz de mi alcance. Mientras, en el torbellino de lo irrealizable, justo en el centro, doy un suspiro, algo menos a la lista interminable de lo que me queda por hacer.

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