domingo, 26 de diciembre de 2010

Estrellas

Como de costumbre hablaba con mi terapeuta sobre mi amigo invisible, porque él sabía que a mí me gustaba la hamaca roja y sin embargo siempre me subía a la amarilla deforme y “ese” es el lugar que adopto hoy y aunque en ese entonces no lo veía sabía que estrella, escupí una estrella y en cada palabra que intentaba pronunciar escupía una estrella. Probé cambiando de tema, hablar de no sé, no se me ocurre nada original, mi mamá, mi abuela, mi novia, pero no da resultado, continuamos con las estrellas, el living donde me atiende la psicóloga estaba inundado de estrellas, lo mismo en el colectivo, -“1,20 de estrellas por favor”-.

En el kiosco -“ Esa estrella está derretida, mejor deme un paquete de estrellas masticables”-.

En el banco a la señora de adelante le cayó una estrella fugaz en la cara y una estrella “disculpas” se quedó atorada en el bastón, de boca al piso la pobre viejita.

En fin, por donde paso y hablo un tsunami de estrellas arrasa con todo. Encima yo sufro de verborragia crónica.

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