El paso de los años comienza a demarcarse sobre el cuerpo que me tocó y paradójicamente los primeros síntomas se ven en la vista, el tiempo transcurre y cada vez necesito más aumento en los anteojos, las imágenes se distorsionan, veo mal, por ejemplo, ayer vi que el placar me quería secuestrar y que la naranja se fue rodando hasta autoexpirmirse dentro de la computadora, veo como las luces se prenden y apagan a su antojo a cualquier hora del día. Para ser mas exacto, ahora, en este preciso instante veo como la tinta que le da vida a estas palabras sale del papel, recorre mi mano, sube por mi brazo, llega a la cara y entra por los oídos, por la boca y la nariz, menos por los ojos, qué paradoja ¿no? Definitivamente necesito un aumento.
Ideas que se hacen palabras como un torbellino que aflora en mí, y junto a ellas la frontera que nos divide al momento de. Hasta que el poema, la prosa, retoma esas anisas de libertad que mi mente anhela en cada latido, en cada rayo de luz que se infiltra en mis retinas, pero nunca es suficiente y tampoco pretendo que lo sea. Debe ser por eso que me limito a no limitarme.
martes, 28 de diciembre de 2010
Anteojos 3D:
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario